Manuel Llano

No es muy conocido al otro lado de la cordillera cantábrica y, más de 80 años después de su muerte, también está cayendo en el olvido en su tierra; sin embargo, Manuel Llano marcó un antes y un después en la literatura cántabra.

Manuel Llano Merino nació un 23 de enero de 1898 en Sopeña, Cabuérniga y murió el 1 de enero de 1938. Tuvo acceso a la literatura desde muy niño gracias a la biblioteca de su madrina Teresa, hermana del también escritor Delfín Fernández González.

De niño trabajó como sarruján y como lazarillo de su padre, ciego por una enfermedad, razón por la cual se tuvieron que mudar a Santander. Allí comenzó a estudiar Magisterio y Náutica, pero no terminó los estudios debido a dificultades económicas. A pesar de ello, en 1918 trabajó durante 2 años como maestro en Helguera de Reocín. En 1920 comienzan a verse sus primeras colaboraciones en el Diario Montañés y un año más tarde en El Pueblo Cántabro, donde trabajaría como corrector y redactor.

En 1927 comenzó a colaborar con La Región, diario en el que llegó a trabajar como jefe de redacción tan solo un año más tarde.

En 1928 ganó un concurso sobre folklore montañés convocado por la sección de literatura del Ateneo de Santander, la cual presidiría durante un tiempo.

Desde 1929 colaboró con la Voz de Cantabria (periódico nacido en 1927 con la fusión de la Atalaya y el Pueblo Cántabro) y en 1931 trabajó en El Cantábrico.

Campesinos en la Ciudad, prologado por Víctor de la Serna, aparece en 1932 y dos años más tarde, en 1934 se publican Rabel y La Braña. Al año siguiente, Miguel de Unamuno prologa su nuevo libro, Retablo Infantil.

Su literatura, antes más costumbrista y conservadora, se torna más social y progresista durante la Guerra Civil. Época en la que Manuel Llano escribe Monteazor y Dolor de Tierra Verde, texto que la Doctora en Filología Románica Bárbara Heinsch analiza en su estudio “La cara humana de la guerra civil española: Dolor de tierra verde de Manuel Llano

El escritor cabuérnigo, como demuestra en sus obras, valoraba la cultura y tradiciones cántabras, como las trovas, a las que dedica varios textos como el llamado “trovadores”, incluido en Brañaflor.

El 1 de enero de 1938 muere Manuel Llano a apenas unas semanas de cumplir los 40 años y sin haber publicado una de sus obras más famosas Dolor de tierra verde que no vería la luz hasta 1949.

“No es más robusto el que se alimenta con aves y vinos viejos que el que se mantiene con centeno y con el agua que brota en los campos. En el arte sucede lo mismo. No es más universal el que habla de un rascacielos, de un viaje en avión, de un crucero por mares lejanos, de estatuas griegas, que el que habla de una choza, de un paseo de aldea, de la barca que atraviesa un río estrecho, de la cara de vaca que pinta un niño rural en una pared…”

Manuel Llano, Monte

Enlaces de interés

Obras de Manuel Llano online

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