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María Blanchard: la gran dama del cubismo

María Blanchard, cuyo nombre completo era María Eustaquia Adriana Gutiérrez-Cueto y Blanchard nació el 6 de marzo de 1881. Sus padres, Enrique Gutiérrez-Cueto, de Cabezón de la Sal, y Concepción Blanchard y Santiesteban de Biarritz, pertenecían a una familia de nueva burguesía afincada en Santander y en la que el arte formaba una parte fundamental. Su padre fue el fundador y director del diario liberal El Atlántico, y su abuelo fundó en 1856 el diario La Abeja Montañesa. Además, era prima de la periodista, escritora, pedagoga y política cabezonense Matilde de la Torre.

Nació con una cifoescoliosis, una desviación extrema de la columna vertebral, que marcó su vida, como su prima Josefina de la Serna explicó “tan amante de la belleza, sufría con su deformidad hasta un grado impresionante”.

Carrera artística

En 1903 se comenzó a estudiar pintura en el estudio de Emilio Sala en Madrid, y en 1906 se pasó al estudio de Fernando Álvarez de Sotomayor.

Pero la verdadera libertad artística y personal le llegó cuando en 1909 descubrió París. En la capital francesa acudió a la academia Vitti donde conoció a la artista rusa Angelina Beloff, quien se convertiría en una gran amiga. Con ella realizó un viaje a Londres y a Bélgica en el que conocieron a Diego Rivera, con quien compartirían piso en París durante un tiempo.

En 1910, María Blanchard descubre de la mano de la pintora rusa María Vassilief el cubismo y con este giro en su estilo artístico finaliza su primera estancia en París y se muda a Granada. Sin embargo, la artista santanderina seguía queriendo vivir en la capital francesa, pero no tenía dinero suficiente para ello. Fue por eso que solicitó una beca a la Diputación y al Ayuntamiento de Santander que le concedieron 1500 pesetas para volver a París en 1912. Al comienzo de su vuelta a Francia, se instala de nuevo con Diego Rivera y Angelina Beloff, quienes habían contraído matrimonio el año anterior.

La comulgante (1914) en el Museo Reina Sofía

Regresó a España para trabajar de profesora de dibujo en Salamanca y veraneó en Cabezón de la Sal en 1913. Sin embargo, París fue siempre la ciudad en la que se sentía como en casa, y donde se afincó hasta su muerte en 1932.

En París desarrolló el cubismo en sus pinturas, mientras vivía en las casas “de otros en las que ropas colgadas en la desidia de no saber qué iba a pasar estaban colgadas fuera de los armarios”, como describiría Ramón Gómez de la Serna, refiriéndose a la París de la posguerra al que María regresó.

Durante los años 20, la artista consigue hacerse un hueco en el mundo del arte, gracias a las obras que presenta en el Salón de los Independientes de París o en la Galería Centaure de Bruselas entre otros.

A finales de los años 20, su hermana Carmen, su cuñado y sus tres sobrinos se trasladan a París suponiéndole a María una pesada carga económica que mellará su salud mental y posteriormente física. A pesar de eso, sigue pintando y exponiendo, esta vez en la galería Vavin de París, e incluso viaja a Bruselas y a Londres.

Enfermedad y muerte

Tras perder la lucha contra la tuberculosis, María muere el 5 de abril de 1932 en París. La necrológica de L’Intransigeant dice: “La artista española ha muerto anoche después de una dolorosa enfermedad. El sitio que ocupaba en el arte contemporáneo era preponderante. Su arte poderoso, hecho de misticismo y de un amor apasionado por la profesión, quedará como uno de los auténticos artistas y más significativos de nuestra época. Su vida de reclusa y enferma, había por otro lado contribuido a desarrollar y a agudizar singularmente una de las más bellas inteligencias de ese tiempo”.

Reconocimientos

Su arte se gana el reconocimiento de escritores como Paul Claudel, quien le dedica un poema a su obra Saint Tarsicius, o Federico García Lorca quien dio una conferencia en el Ateneo de Madrid en su nombre llamada Elegía a María Blanchard, al enterarse de la muerte de la artista cántabra.

Algunas obras de María Blanchard

L’Espagnole (1910-13)

La comulgante (1914)

Mujer con abanico (1916)

Composición cubista (1916-19)

Nature morte cubiste / Naturaleza muerta cubista (ca. 1917)

Femme à la guitarre / Mujer con guitarra (1917)

Composición cubista (ca. 1918)

Nature morte cubiste / Naturaleza muerta cubista (ca. 1919)

L’écolier écrivant (1920)

La lessive (1921)

Femme au panier de fruits (1922)

Maternité (1921- 22)

Portrait de femme aux bras croisés

Petit garçon au canotier (1923)

Les deux orphelins (1923

La gourmandise (1924)

Chagrin d’amour (1924)

Le vannier (1924-25)

La liseuse (1925-26)

Jeune fille aux mains croisées (1928)

Le déjeneur (1928)

La fillette endormie (1929)

Nature morte (1930)

Enlaces de interés

Colección en línea del Museo de Arte Moderno de París

Colección en línea del Centro Pompidou

Colección en línea del Museo de Grenoble

Colección en línea del Museo de Artes de Nantes

Colección en línea del Museo Reina Sofía

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9 respuestas a «María Blanchard: la gran dama del cubismo»

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