Corocotta: el líder cántabro que desafió al Imperio romano

Corocotta se ha convertido a día de hoy en un icono cántabro. En todos los hogares de la provincia se cuenta de generación en generación la historia de cómo un solo hombre irritó tanto al emperador Augusto, que este llegó a ofrecer una gran suma de dinero por su cabeza.

Sin embargo, solo sabemos de la existencia de Corocotta gracias a una cita de Dion Casio (ca. 155-235), un político e historiador de la época del Imperio romano que citó al guerrero en uno de sus textos:

“Se irritó tanto (Augusto) al principio contra un tal Corocotta, bandido muy poderoso en Iberia, que hizo anunciar una recompensa de doscientos mil sestercios para quien lo apresase; pero más tarde, como se presentó voluntariamente ante él, lejos de hacerle daño alguno le dio la suma prometida”.  

Dión Casio 56, 43, 3

Teoría cántabra

Dion no da detalles del citado “bandido”, ya que el experto en historia romana pretendía ensalzar la imagen del emperador como hombre generoso y fiel a su palabra, por lo que no ahonda en la figura de Corocotta.

El que sí que lo hizo fue Adolf Schulten, un arqueólogo, historiador y filólogo alemán (1870-1960) que dedicó gran parte de su vida a estudiar la historia de España. Schulten fue la primera persona que rastreó el origen de Corocotta asegurando que era cántabro y que luchó en las guerras cántabras contra los romanos. En 1940 escribió su famosa obra Fontes Hispaniae Antiquae, donde dice: “Parece que este Corocotta, que Dión llama “iestes”, es decir, “ladrón”, ha sido jefe de los cántabros, porque no hubo en España otra guerra en tiempo de Augusto. El nombre es céltico. Se encontró en Roma el epitafio de un Karakouttios, al parecer actor, que, como nomen iudius, cabe en tiempo de Augusto, puede que fuera hijo de dicho Corocotta” (Schulten, 1940: 198).

En cuanto al nombre, Schulten aporta dos teorías sobre su origen: por un lado puede tratarse de un vocablo africano que significaba hiena, y por otro lado, opción de la que está más convencido, Schulten cree que Corocotta venga de la raíz celta coroc, vista en otros nombres en Lusitania, donde también existía Corocuta y que, como el historiador alemán afirma “viene a ser lo mismo que Corocotta” (Schulten 1943).

En su obra Los cántabros y astures y su guerra con Roma publicada en 1962, donde le dedica un apartado a Corocotta, sitúa el suceso descrito por Dion Casio en los años 26-25, cuando Augusto estuvo personalmente en Cantabria. Schulten asegura en dicho libro que Corocotta debió de ser “algún jefe de los Cántabros o Astures”

Schulten compara además a Corocotta con otros líderes de la resistencia contra Roma como el lusitano Viriato, el galo Vercingetorix, el germano Arminio, el ilirio Bato y el dacio Decébalo.

Otras teorías:

La teoría de Schulten sigue siendo la más aceptada por los expertos a día de hoy; y su obra, Fontes Hispaniae Antiquae, sigue considerándose una obra de referencia en el campo de la Hispania antigua. Sin embargo, no es el único historiador que ha estudiado la figura de Corocotta.

Otro historiador, arqueólogo y escritor que analizó la historia de Corocotta fue Joaquín González Echegaray, quien lo describe como «un jefe casi legendario que dirigía constantemente incursiones contra las tropas imperiales y se hallaba coordinando las iniciativas particulares y anárquicas de las distintas “gentes” cántabras, organizando una defensa común» y que Augusto «estaba desesperado porque no había manera de que el jefe, llamado Corocota, y su hueste presentaran batalla» (González Echegaray, 1977ª: 105).

Corocotta el norteafricano:

Pero también hay teorías que aseguran que Corocotta no era cántabro. La doctora Alicia M. Canto, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid, refutó la teoría de Schulten que asegura que Corocotta era cántabro o hispano. Canto propuso la teoría de que el famoso enemigo de Roma fuera en realidad norteafricano, y basa su teoría en dos aspectos:

Por un lado, cree que el origen etimológico del nombre de Corocotta proviene del griego «korokóttas» o «krokótas», nombre que se le da en griego a las hienas que habitan en el norte de África. Además, apoya esta teoría con el descubrimiento en la actual Túnez de una tumba de un niño de unos 5 años llamado Corocotta, lo que, según la doctora Canto, puede indicar que el héroe cántabro proviniese en realidad del norte de África.

El propio Schulten había barajado la idea de que Corocotta fuera africano, pero la descartó, considerando que no era lo suficientemente estable y quedándose con la teoría cántabra.

El otro aspecto en el que la doctora Alicia M. Canto se basa para respaldar la teoría norteafricana es el texto de Dion. El original dice «…bandolero en Iberia…» en vez de «…bandolero de Iberia…», por lo que cabría pensar que Corocotta no era de Iberia, sino de fuera de la península, pero que se encontraba en ese momento en ella. ´

Además, Dion no relató el episodio de Corocotta y Augusto junto con el resto de textos de las Guerras Cántabras, sino en un apartado posterior dedicado a la muerte de Augusto. Aunque puede ser que Dion reservara el mentado episodio para este texto con el objetivo de ensalzar la figura del emperador, como ya se mencionó al principio de este artículo.

La frase con la que Dion introduce a Corocotta también la analizaron otros expertos, pues el término griego «iestés» se tradujo en este contexto en distintas ocasiones como bandolero o bandido, lo que podría parecer que Corocotta no era un jefe ni líder de ningún pueblo o tribu local, sino un simple ladrón. Sin embargo, sabemos que los romanos utilizaron la palabra bandolero para referirse de forma despectiva a caudillos que se enfrentaban al Imperio romano, como nos consta gracias a los numerosos textos que hablan del caudillo lusitano Viriato.

Sub occasu pacata erat fere omnis Hispania, nisi quam Pyrenaei desinentis scopulis inhaerentem citerior adluebat Oceanus. Hic duae validissimae gentes, Cantabri et Astures, inmunes imperii agitabant.  

En el occidente estaba ya en paz casi toda Hispania, excepto la parte de la Citerior, pegada a los riscos del extremo de los Pirineos, acariciados por el océano. Aquí se agitaban dos pueblos muy poderosos, los cántabros y los astures, no sometidos al Imperio.

Lucio Anneo Floro, historiador romano del siglo II.

Repercusión en la actualidad:

Escultura de un guerrero cántabro en Santander

Mito o realidad, Corocotta ha llegado hasta nuestros días para darle nombre y aspecto a los cántabros y astures que opusieron resistencia a Roma y que tantos quebraderos de cabeza les produjeron. El nombre del héroe se encuentra por toda la provincia. Hay una marca de orujo, por ejemplo, o una editorial, e incluso novelas históricas en las que él es el protagonista: La voz de Lug, y El último soldurio.

Bibliografía:

Almagro Gorbea, Martín (1999). Las guerras cántabras. Cantabria: Fundación Marcelino Botín. ISBN 84-87678-81-5.

Dion Casio. Historia Romana. Obra completa. Madrid: Editorial GredosISBN 9788424927271.

Echegaray Joaquín González. Los cántabros. Librería Estvdio, 2004.

Linares Argüelles, Mariano; Pindado Uslé, Jesús; Aedo Pérez, Carlos. (1985). «Tomo IV». Gran Enciclopedia de Cantabria. Santander: Editorial Cantabria, S.A. ISBN 84-86420-04-0.

Schulten, Adolf. Los Cántabros y Astures y Su Guerra Con Roma. Espasa-Calpe, 1943.

Schulten, Adolf, and Pere Bosch i Gimpera. Fontes Hispaniae Antiquae. Apud A. Bosch, 1922.

Otros enlaces y fuentes:

 El Español (2020). «Los 60 campamentos romanos que desvelan las guerras cántabras: el brutal asedio a los castros»

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2 respuestas para “Corocotta: el líder cántabro que desafió al Imperio romano”

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