Los 10.000 del Soplao: el Infierno Cántabro

El Infierno Cántabro nació de la mano de Maestegui en Cabezón de la Sal, villa de la Cantabria occidental y lleva más de una década llevando el deporte cántabro a otro nivel. También conocido como “el infierno cántabro” esta carrera cuenta con más de 10 modalidades diferentes adaptándose a todo tipo de deportista.

Las marzas

El último día de febrero y primero de marzo se celebran las marzas en Cantabria. Es una tradición que tiene como objetivo dar la bienvenida a la primavera. Para ello, Los marceros van cantando de puerta en puerta por todo el pueblo a cambio de dinero o algo para comer.

El Capricho de Gaudí

El renombrado arquitecto Antonio Gaudí está detrás del la Villa Quijano, también llamada Capricho de Gaudí, uno de los edificios más famosos de Cantabria. Dicha obra se comenzó a construir en 1883 siendo una de las primeras casas que elaborara Gaudí junto a la Casa Vicens

La vijanera

La Vijanera se trata de una antigua tradición que se fue perdiendo a principios de siglo XX. Las que para el 1939 no se habían perdido, se prohibieron al tratarse de fiestas “paganas” en contra del régimen y de la iglesia. e mantuvieron en el olvido hasta que un grupo de jóvenes de pueblos como Silió, Arenas o Santa Cruz decidió recuperar esta tradición a finales de los 70.

Concha Espina

María de la Concepción Jesusa Basilisa Rodríguez-Espina García-Tagle, conocida como Concha Espina, fue una de las principales figuras literarias en España a comienzos del siglo pasado. Con una literatura costumbrista consiguió llegar a lo más alto del panorama literario nacional

Bolos cántabros

En Cantabria, si se piensa en deportes tradicionales, a más de uno le vendrán los bolos a la cabeza, pues pocas son las localidades que no cuenten con una bolera o pocas las personas que no hayan jugado al menos alguna que otra vez en su vida.

El descubrimiento de la Cueva de Altamira

Las pinturas rupestres de la cueva de Altamira, consideradas las más antiguas del planeta, estuvieron ocultas para el hombre moderno, hasta que Marcelino Sanz de Sautuola las descubriera en 1879, aunque no sin causar un gran revuelo entre la comunidad científica.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar